Cuentan que corrían malos tiempos. Las enfermedades, los conflictos sociales, la guerra y el hambre se extendían a sus anchas por los territorios peninsulares. La difteria, las plagas, la heridas del combate y la desnutrición eran problemas duros de afrontar. A principios del siglo XIX, España vivía tiempos convulsos y las creencias religiosas, arraigadas en todos sus contornos, servían de venda ante tanto mal. En Elche de la Sierra se colocaron estas cuatro cruces, una a cada entrada el pueblo, para combatir y librar a los vecinos de todos estos males. La costumbre de aquel o aquella que pasa por allí es ponerle encima una piedra, como rito de buena suerte por si emprende camino o por si se regresa.
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lunes, 9 de noviembre de 2009
LAS CRUCES DE ELCHE DE LA SIERRA: leyenda de una protección divina
Cuentan que corrían malos tiempos. Las enfermedades, los conflictos sociales, la guerra y el hambre se extendían a sus anchas por los territorios peninsulares. La difteria, las plagas, la heridas del combate y la desnutrición eran problemas duros de afrontar. A principios del siglo XIX, España vivía tiempos convulsos y las creencias religiosas, arraigadas en todos sus contornos, servían de venda ante tanto mal. En Elche de la Sierra se colocaron estas cuatro cruces, una a cada entrada el pueblo, para combatir y librar a los vecinos de todos estos males. La costumbre de aquel o aquella que pasa por allí es ponerle encima una piedra, como rito de buena suerte por si emprende camino o por si se regresa.
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